Planes divertidos para fortalecer la relación con tus hijos

abril 3, 2017 - 10 minutes read

Los niños siempre han sido y serán demandantes de atención pero de unas décadas para acá esa demanda ha sido reemplazada en gran parte por una demanda material de tipo tecnológica. Hoy, sea su cumpleaños o no, te piden, o exigen, iPhones y  tabletas propios desde los 7 años. Ya no quieren usar el tuyo, quieren el suyo. De hecho, se los “prestamos” desde que tienen tres años, ya sea para distraerlos o para mantener su atención ocupada en lo que mamás y papás hacen maravillas con el tiempo para avanzar pendientes.

Lo que quiero transmitirte es que mientras tus hijos son todavía unos bebés y son pequeños, no necesitas dinero para que se diviertan juntos o para “pasar la tarde de un fin de semana”, ni más elementos materiales de los que ya tienes en casa.

¿Cuántos minutos se han reído juntos tus hijos y tú esta semana? Haz el conteo, ¿y la semana pasada? Los niños, pequeños y grandes, lo único que necesitan para divertirse contigo es tu atención y tu creatividad. ¿No eres la mamá y/o el papá del tipo creativo? Sin problema. Te propongo estas ideas. Seguro tienes calcetines, seguro te gusta la música, y seguro tienes un problema (o varios) del que puedes hacer un reto divertido aunque no lo creas. Treinta minutos de diversión de calidad a la semana elevarán el “banco emocional” de su relación y saldarán muchas tardes llenas de trabajo o de “momentos ausentes” en los que estás ahí pero realmente no estás ahí.

Si tu hijo es un niño o una nena de 3 a 5 años:

Por un día… déjalo escoger la ropa que te vas a poner

¡Llevas escogiendo qué ropita se va a poner tu bebé por 1825 días o más! ¡Le toca! Explícale: “Mamá (o papá) hoy tiene una junta de trabajo muy importante, ¿me ayudas a escoger el vestido (o el traje) más elegante de mi clóset y los zapatos? Y con “elegante” la verdad es que no te salvas de lo extravagante que podrías salir de tu casa, aun así, respeta su decisión, hazle sentir lo feliz que te sientes porque te ayudó. Y ahora, sal a la calle y camina con la actitud del éxito: DETERMINACIÓN. Así como Chris Gardner en “En busca de la felicidad”, ¿recuerdas la escena de la entrevista de trabajo?  ¡Podría ser el día más auténtico de tu vida!

La Familia Calcetín

Imagina que tus hijos son ahora los que están tranquilitos en el sillón viendo una película. Cuando es así, ni siquiera quieres que el aire los interrumpa. Pero esta vez, te toca distraerlos y sorprenderlos con tu voz que sale de un “títere calcetín” y que se asoma del brazo del sillón. Inmediatamente vas a atraer su atención y querrán jugar contigo.

Así que llega preparado con el material para que ahora ellos hagan sus títeres papá, mamá y hermanos. Necesitas: calcetines de colores, impares y de todos tamaños, algodón para rellenarlos y hacer las cabezas, y ligas para amarrarlas. Para los ojos, puedes usar botones o corcholatas. Tijeras (sin punta) y resistol. Para hacer el pelo, puedes usar estambre o hasta los guantes de tus hijos para que el títere te salga “punketo”. Si quieres verte más creativo y que tus títeres vistan con glamour, utiliza hojas de revista o cajas de cereal para hacer recortes en forma de bufandas, moños, corbatas o sombreros, y servilletas o envolturas de dulces para hacer faldas. También puedes usar las palas de madera para cocinar en vez de calcetines.

Un lugar nuevo y especial para cenar… un fuerte secreto

¿Te acuerdas lo mucho que te divertías jugando debajo de las mesas? Agarren sábanas o toallas, cobijas, mantas, almohadones y cojines para construir juntos un fuerte secreto entre la sala y el comedor (o donde mejor les parezca). Será tu propuesta, pero los dos serán los arquitectos. No des instrucciones, pregúntale todo, cada paso. Aprendan a negociar. ¿El primer acuerdo de todos? Recogerlo todo también juntos al final. “Señor Arquitecto o Señorita Arquitecto, ¿cree usted que este material de plumas debería ir de este lado o de este?” Ya que estén adentro, sorpréndelo con una linterna y cenen ahí. ¿Cabe un invitado más? ¡Perfecto, que traiga el postre! Si no quisieras tus cobijas llenas de boronas, entonces ambienta el fuerte con sonidos de bosque y que sea una noche para inventar cuentos. ¿Hiciste ya los títeres calcetín y guardaste uno de recuerdo? Úsalos y con la luz de la linterna, hagan figuras en las paredes de cobijas para inventar más fácil las historias.

Si tu hijo tiene… la edad que sea:

Noche Disco 

Son las 9 de la noche, llegas a tu casa cansado como siempre, directo a cenar a la cocina o a ver la tele. Esta vez no. Anímate. Mueve toda la sala y el comedor a un rincón, pon tu canción favorita, aunque seas de los 80’s y te encante  “You should be dancing” de los Bee Gees… ¡Dale watts y baila como si nadie te estuviera viendo! Tus hijos, tu mujer o tu marido, saldrán de su cuarto con cara de “¿what?” Así que tú también los invitas a bailar y la siguiente canción les toca a ellos. Si te toca Justin Bieber, One Direction o una electrónica de The Fat Rat, pues igual bailas. ¡Compartir sus gustos musicales por un ratito abre un espacio de profunda confianza e intimidad! Esto podría dar pie a una plática muy profunda…o incluso necesaria.

Cuéntale ese problema que ronda en tu cabeza últimamente

¿Qué problema actual de tu trabajo ronda tu cabeza últimamente? El que sea, pídele que te regale unos minutos para escucharte y elabora tu problema, no importa lo enredado que sea, cuéntaselo. Y ahora pregúntale, ¿tú qué harías en mi lugar? O, ¿cómo harías de este problema un juego a resolver, un acertijo? Te sorprenderás de sus respuestas. Las respuestas de los niños (e incluso adolescentes) son tan sinceras que lo más complicado, lo hacen sencillo. Escúchalos, por ahí te sueltan un: “iría con esa persona a hablar y a pedirle perdón”, así como cuando tú le dices: “¿le gritaste a tu hermano?, pídele una disculpa”. Y aunque después no vayas a pedirle disculpas a nadie, recuerda que si tú quieres ganarte la comprensión de tu hijo, al preguntarle su opinión, lo enseñas a ponerse en tus zapatos también. Dale seguimiento a ese problema con tu hijo: “¿Qué crees que pasó hoy con lo que te conté el otro día?” Hazlo parte de la “trama”. En el fondo lo que estás haciendo es fortalecer la relación con tus hijos, así cuando sean adolescentes, no tendrás que sacarles sus preocupaciones a tirabuzón o a cuenta gotas.

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